sábado, 13 de mayo de 2017

JESUCRISTO ES EL CAMINO A LA REDENCIÓN


“Pero el ángel les dijo:  No temáis, porque he aquí os doy buenas nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, que es Cristo el Señor.” Lucas 2:10 VRV. 

INTRODUCCIÓN 

La humanidad está en caos: hay guerras, terremotos, huracanes, Sumamis, delincuencia descontrolada, enfermedades de todo tipo, muerte por todos lados. Problemas financieros. Deudas y aflicción  de espíritu la gente clama quien nos puede ayudar.

¿Qué tipo de noticias te gusta escuchar? A todos nos gusta recibir buenas noticias, especialmente cuando se trata de aquellas que nos beneficiarán social, económica y familiarmente. En esta ocasión queremos darte una gran noticia, la más grande, la mejor, la que nunca pasará. ¿Sabes cuál es? Que Jesucristo es el Salvador del mundo, el camino a la redención y que en su propósito “él quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad”, 1 Tim. 2:4. Y lo más maravilloso es que tú estás dentro de su plan divino de Salvación. A continuación te presentamos como esta noticia aun cuando es muy antigua, no ha quedado obsoleta, está vigente para tu vida hoy. Conócela y disfrútala. 

I. JESUCRISTO ES EL SALVADOR DEL MUNDO ANUNCIADO POR LOS PROFETAS. 

La llegada de Jesucristo a la humanidad, no fue un acontecimiento ocurrente, ni tampoco obra de la casualidad, la Palabra de Dios nos dice que este fue un plan de Dios trazado desde antes de la fundación del mundo (1 Pedro 1:20), y anunciado muchos años antes, que éste Jesús vendría para salvar a la humanidad. En 1ra. Pedro 1:10-11 dice: “Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a nosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación… anunciando  así los sufrimientos de Cristo y las glorias que vendrían tras ellos”. Veamos por lo menos a dos de estos profetas que alude Pedro:

 A. Isaías. 

Aquí, es anunciado como el Mesías (ungido de Dios), su nacimiento y su nombre: Is. 7:14 dice “He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo y llamará su nombre Emanuel (Dios con nosotros). En Is. 9:6-7 vuelve a decirnos que el nombre de ese Salvador será: “Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” Después el mismo profeta vuelve anunciar: “…él les enviará un salvador y príncipe que los libre.” Is. 19:20.

B. Malaquías. 

El último profeta del Antiguo Testamento, nos trae un anuncio maravilloso que vendría a iluminar la humanidad. En Mal. 4:2 se nos dice que con la llegada de Jesús “nacerá el Sol de justicia y en sus alas traerá salvación; y saldréis y saltaréis como becerros de la manada.” Jesús es el sol de justicia que con sus rayos de amor y misericordia traería salvación para toda la humanidad. 

II. ES DIOS MANIFESTADO EN CARNE PARA SALVAR A LA HUMANIDAD 

La palabra profética se cumplió. Jesús nació como había sido anunciado en el sueño de José: “tu mujer dará a luz un hijo y se llamará su nombre: Jesús (Salvador) porque él salvará a su pueblo de sus pecados.” Mat. 1:21; énfasis mío. Los magos del oriente daban por hecho el nacimiento de un nuevo rey, un guiador y apacentador de su pueblo, según Mt. 2:6. Después, son los ángeles de Dios los primeros en dar la noticia a los hombres: “… ha nacido hoy en la ciudad de David, un salvador que es Cristo el Señor.” Lc. 2:11. Este cumplimiento se convirtió en la noticia más gloriosa para todo el mundo. Pablo dice que vino a ser: “la Palabra Fiel y digna de ser recibida por todos que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores.”, 1 Tim. 1:16. 

A. Juan 1:14. 

En esta cita, Juan nos dice que: “El Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria; gloria como la del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” Esto nos afirma con claridad que su manifestación fue real y verdadera, no fue ficticia ni simbólica, el Salvador del mundo se humanó, estuvo con los hombres, caminó con ellos, comió con ellos, lloró con ellos, se reveló a ellos y estos pudieron verle como el Salvador llenó de gracia y de verdad.  

B. 1 Timoteo 3:16. 

En este versículo, para Pablo, el misterio de la piedad (Dios), no tiene contradicción, sino que al contrario, sin lugar a dudas y con toda certeza “Dios fue manifestado en carne…”. Esta declaración nos habla que la manifestación de Jesús como Salvador no se trató de una manifestación parcial de la divinidad (lo que algunos llaman la tercera persona), sino que Dios mismo en su plenitud divina, el Padre Eterno, el Dios Fuerte, el Admirable, el Príncipe de Paz, se hizo carne, para ser predicado a los gentiles, creído en el mundo y ser recibido en gloria. 
Tenemos, pues, la seguridad de que Jesucristo el Salvador, no fue un mito, o una historia de ciencia ficción; sino toda una realidad hermosa, ¡Demos Gloria, porque el Dios eterno se manifestó en carne y llegó hasta nosotros para darnos Salvación! 

III. JESUCRISTO CUMPLE SU PROMESA DE REDENCIÓN PARA EL HOMBRE 

Tal como el ángel lo había anunciado, su nombre sería Jesús que significa “Salvador”, el mismo Jesús da a conocer que su propósito no es condenar al mundo, “sino que el mundo sea salvo por él”, Juan 3:17. Su propósito está bien definido: llegar a la vida del hombre, rescatarlo del pecado y ponerlo en un lugar seguro. Por eso su obra fue y es:

A. Redimir del pecado a la humanidad. 

La obra gloriosa del Salvador fue consumada en su sacrificio y muerte en la cruz del calvario, logrando así la redención, que significa el acto de amor y misericordia que fue: Pagar el precio del rescate por el esclavo en la maldad, librar del señorío del pecado y de toda condenación (Col. 1:14). Pablo lo explicó así: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos” (1 Tim. 2:5-6). Así, pues, nadie más puede rescatar al ser humano del pecado, sino sólo Jesucristo, y para ello, el hombre no necesita pagar absolutamente nada. Pablo, explica esta salvación gratuita en Cristo con estas palabras: “siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Ro. 3:24) La iglesia del libro de los Hechos lo creyó y lo enseñó así, afirmando que: “en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” Hechos 4:12. 

B. Da al ser humano una vida nueva. 

La obra de redención trae consigo una vida nueva. En Jesucristo, la humanidad tiene la gran oportunidad de disfrutar una vida abundante. El ladrón (Satanás) vino para robar, matar y destruir, pero “…Jesús ha venido para darnos vida en abundancia”, (Juan 10:10). Esta novedad de vida consiste en vivir reconciliado con Dios, donde el hombre mantiene una relación íntima y permanente con su Señor y Salvador Jesucristo. En él hay un nuevo camino (Juan 14:6), una puerta abierta de salvación (Juan 10:9), un pastor que vela por nuestra vida y por nuestra familia (Juan 10:11). 
Aún más, esta nueva vida no termina con la muerte en una tumba, sino que resucitaremos para vida eterna. Jesucristo nuestro Salvador nos lo garantiza porque él ya venció a la muerte y al pecado. Él mismo lo dijo: “El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna...” (Juan 5:24, 11:25-26).

APLICACIÓN 

Apreciable amigo(a), a través de esta lección te has enterado del mensaje más grande e importante para tu vida, que Cristo Jesús vino al mundo para darte salvación, no importa la condición de pecado en la que te encuentres. En Jesucristo hay perdón. No tienes por qué seguir viviendo atado por el pecado, ni tampoco sufrir sus consecuencias de muerte y condenación eterna. Jesucristo ya pagó el precio de tu rescate, las cadenas del pecado ya han sido rotas. Dios quiere darte una vida llena de significado, paz, felicidad y vida eterna: ¡Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa!

Música que toca el Alma y el Corazón

Gracias por su Visita

Entradas populares

Páginas vistas en total