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viernes, 27 de marzo de 2015

Las siete fiestas del Señor


Introducción:
Están repletas de rico alimento espiritual y ameritan cuidadoso estudio.

Es importante notar el orden de estas siete fiestas, porque nos dan un «calendario profético» tanto para Israel como para la Iglesia.

El año religioso empezaba con la Pascua, la cual es un cuadro de la muerte de Cristo.

La Fiesta de las Primicias, que es un cuadro de la resurrección del Señor de entre los muertos.

Los Panes sin Levadura, cuando se eliminaba toda levadura de las casas. Esto ilustra la santificación de los creyentes al quitar el pecado de sus vidas.

Cincuenta días después de la Fiesta de las Primicias está el Pentecostés del NT, la llegada del Espíritu Santo sobre la Iglesia.

La Fiesta de las Trompetas, recordándonos de la reunión del pueblo de Dios cuando el Señor vuelva.

El Día de la Expiación, ilustrando el limpiamiento del pueblo de Dios; y desde el decimoquinto día hasta el vigésimo, los judíos celebraban con gozo la Fiesta de los Tabernáculos, que es un cuadro de las bendiciones del reino futuro.

I.                    La Pascua (23.4–5)

Todo depende de la sangre del cordero: no pudiera haber ninguna otra fiesta si no hubiera Pascua.

II.                  Los Panes sin Levadura (23.6–8)

Es un cuadro del pueblo de Dios limpiando el pecado de su vida (2 Co 7.1) y alimentándose en el Cordero para tener fuerza para el viaje.

¡Nadie se salva al sacar la levadura (el pecado) y nadie querrá abandonar el pecado a menos que primero haya sido salvado por la sangre!

III.                Las Primicias (23.9–14)

Esta fiesta estaba reservada para la tierra de Canaán, cuando la gente tendría campos y cosechas.

El sacerdote mecía la primera gavilla de trigo ante el altar como una señal de que la cosecha completa le pertenecía al Señor.

La promesa es cierta: «Porque yo vivo, vosotros también viviréis» (Jn 14.19).


IV. Pentecostés (23.15–22)

«Pentecostés» quiere decir «cincuenta» y cincuenta días después de la resurrección de Cristo vino el Espíritu Santo (Hch 2).

 Durante cuarenta días Cristo ministró a sus discípulos (Hch 1.3)
Diez días ellos oraron y esperaron a que llegara el Pentecostés. La «ofrenda del nuevo grano» (v. 16)

IV.                Las Trompetas (23.23–25)

Como nación a Israel se le instruía mediante las señales de los sacerdotes que tocaban las trompetas (Nm 10).
La Fiesta de las Trompetas ilustra la reunión de Israel cuando las trompetas de Dios los llamarán desde los extremos de la tierra. Isaías 27.12–13 y las palabras de Cristo en Mateo 24.29–31.

Aquí hay una aplicación para la Iglesia, porque esperamos el toque de la trompeta y la venida de nuestro Señor en el aire (1 Co 15.52; 1 Ts 4.13–18).

Los judíos tocaban las trompetas para congregar a la asamblea y esto es lo que nuestro Señor hará cuando reúna a sus hijos.
Los judíos también tocaban trompetas para la guerra y una vez que Cristo haya sacado a todos sus hijos de la tierra, declarará guerra a las naciones.

VI. El Día de la Expiación (23.26–32)

El Día de la Expiación futura de Israel se describe en Zacarías 12.10, 13.1.

Hay algunos que aplican el Día de la Expiación al tribunal de Cristo, cuando los santos de Dios darán cuenta de las obras hechas en el cuerpo.

Su aplicación fundamental, no obstante, es a la nación de Israel.

Sin duda, en el tribunal de Cristo la Iglesia será limpiada de toda contaminación y hecha hermosa para las bodas del Cordero.

VII. Tabernáculos (23.33–44)

Durante siete días los judíos debían vivir en cabañas o tabernáculos, recordándoles la provisión y protección de Dios cuando estaban en el desierto.

Pero también hay una futura Fiesta de los Tabernáculos para Israel que será cuando el Rey haya sido recibido y la nación restaurada.  Zacarías 14.16–21.


No sabemos cuándo se tocarán las trompetas. ¡Cuán importante es que estemos listos para el toque de la trompeta y la venida del Señor!

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