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sábado, 26 de febrero de 2011

ESTUDIO BIBLICO SOBRE LA CENA DEL SEÑOR

Mateo 26:17-30

I. INTRODUCCION
Todos los sacramentos que practica la iglesia tienen su base o principio en el Antiguo Testamento. El bautismo tiene sus raíces en la circuncisión y en las purificaciones y lavatorios judaicos. La Cena del Señor tiene sus raíces en la Pascua practicada por los israelitas al prepararse para salir de Egipto.

II. LA PASCUA: Éxodo 12 (1-11)
A. V.4, 5, 7: Un Cordero por familia, sin defecto, debería ser sacrificado, la sangre rociada en los postes y en el dintel de la casa para protegerlos de la muerte. ESTE CORDERO REPRESENTA AL SEÑOR JESUCRISTO, QUEN DIO SU VIDA POR NOSOTROS, DERRAMANDO SU SANGRE PARA LIMPIAR NUESTROS PECADOS LIBRANDONOS DE LA MUERTE ETERNA (1 Juan 1:7).
B. V.8: El pan sin levadura tipifica la ausencia de pecado en la vida de Jesucristo (1 Pedro 2:22).
C. V.9: El Cordero debería ser cocinado ENTERO sin quebrar sus huesos, así como el cuerpo de nuestro Señor Jesucristo no fue quebrado (Juan 9:31-37).

III. INSTITUCION DE LA CENA DEL SEÑOR
Fue la institución de la Santa Cena del Señor una transición de la celebración de la Pascua como podemos ver en nuestra lectura de Mateo 26:17-30. Ninguna interrupción se interpuso en esta transición. Tan importante era la una como la otra, que el Señor no quiso dejar un vacio entre ellas. La Pascua marcó el inicio de la peregrinación y liberación de Israel, o sea su libertad de Egipto (del pecado) a una nueva vida. De igual manera, al iniciar la Santa Cena del Señor se está anunciando su muerte hasta que El venga (1 Corintios 11:26), o sea el agradecimiento por su muerte que nos trajo salvación (liberación del pecado).

IV. LOS ELEMENTOS DE LA SANTA CENA DEL SEÑOR
A. “El Pan” (uno) Mateo 26:26, representa el cuerpo de nuestro Señor Jesucristo.
B. “Lo Partió” Mateo 26:26, representa la muerte de nuestro Señor Jesucristo.
C. “La Copa” (Fruto de la Vid) Mateo 26:27, 29. El fruto de la vid en la copa representa la sangre de Jesucristo que fue derramada por nosotros. La sangre de Jesucristo representa el nuevo pacto que entró en vigor a raíz de su sacrificio. La palabra pacto significa convenio y también sacrificio (del hebreo berith), pues para sellar un pacto siempre se derramaba sangre.
D. La participación del Pan y del Vino por los creyentes. Mateo 26:26 ––“Dio a sus discípulos”(creyentes) y dijo: “tomad y comed.”

V. PASADO Y FUTURO
Hasta la noche memorable en que Cristo se sentó a la mesa con sus discípulos e instituyó la Santa Cena, la pascua había tenido el doble objectivo de conmemorar la liberación de Israel del yugo egipcio y aununciar la venida de Jesucristo. Al estar presente el verdadero Cordero de Dios, ya no hubo necesidad de la pascua y en su lugar quedó la Cena del Señor, que además es conmemoración y profecía. Recuerda el sacrificio cruento de Cristo en la cruz, la entrega de su cuerpo en propiciación por los pecados del mundo, pero al mismo tiempo es indicación de que El vendrá otra vez para reunir a su pueblo en una celebración que la Biblia llama las Bodas del Cordero. Esta celebración marcará la última Cena del Señor en gloria y su valor profético habrá terminado.

VI. LA IGLESIA PRACTICA LA SANTA CENA: 1 Corintios 11:17-34.

A. DESORDENES AL TOMAR LA CENA DEL SEÑOR – Versos 17-22.
1. V.20-21: Habían convertido la Cena del Señor en un banquete con bebidas embriagantes y los que no tenían no podían participar.
2. V.22: El Santuario no debería, ni debe ser para comer.

B. EL ORDEN Y SIGNIFICADO DE LA CENA DEL SEÑOR
1. V.23-25: Pablo recibe revelación directa del Señor sobre la Santa Cena, lo cual armoniza con las enseñanzas dadas en los evangelios.
2. V.26: Al participar de la Cena del Señor TODOS nos convertimos en heraldos o anunciadores de su muerte en favor nuestro y del resto de la humanidad hasta que El venga.

C. LA SERIEDAD DE ESTE ACTO SAGRADO
1. V.27: “Indignamente”: Uno se hace indigno si ha cometido algún acto de desobediencia donde no hay arrepentimiento. Al participar de la Cena del Señor en esta condición, es como si estuviera participando en otra crucificción del Señor.
2. V.28: “Prúebese” cada uno: Haga un examen personal de su vida.
3. V.29: “Sin discernir”: No se ha examinado, ha participado indignamente, siendo así, el juicio del Señor vendrá sobre él.
4. V.30: “Enfermos, debilitados, duermen”– los resultados del juicio por comer y beber indignamente.
5. V.31: Conviene la examinación individual diaria para estar preparados siempre.
6. V.32: Somos juzgados por el Señor por no haber examinado nuestra vida nosotros mismos. El resultado no es condenación, sino castigo de parte del Señor.

PREPARACIONES PARA TOMAR LA CENA DEL SEÑOR

1 Corintios 11:17-34
Cada iglesia tiene su propio sistema de celebrar esta ceremonia o sacramento. Unas lo celebran cada domingo, tomando como base Hechos 20:2-11, otro cada mes. La iafcj celebra este sacramento las veces que el Pastor considera conveniente.
Así como el cordero pascual se preparaba con cuatro días de anticipación, también es necesario prepararse para tomar la Cena del Señor. Esta preparación es más bien un examen personal que cada creyente debe hacer.
El examen personal tiene por objeto ayudarnos a discernir el cuerpo y la sangre del Señor. Para entender esto hay que recordar lo que hacían los Corintios. Se reunían en lo que ellos llamaban la Cena del Señor, donde indudablemente tenían un culto en el que se hacía una conmemoración histórica del sacrificio de Cristo; luego cada quien comía su propia cena y algunos hasta se embriagaban.
En esta forma cometían el error de comer y beber indignamente la Cena del Señor. No discernían, porque para ellos no tenía valor lo que estaban celebrando. Era una cena más. Además, eran culpables de participar de la Cena del Señor sin tener comunión los unos con los otros y terminaban apartándose cada uno a su rincón para comer lo suyo. Uno estaba embriagado, el otro tenía hambre, y los que no tenían que comer eran avergonzados, destruyéndose así el propósito de la celebración, que debe ser motivo de recogimiento y de amor, pues la Cena del Señor representa la unidad del cuerpo de Cristo.
Las preguntas que podemos hacernos al prepararnos para la Cena del Señor son muchas. En seguida son algunas importantes: ¿Soy miembro del cuerpo de Cristo? ¿Me he apropiado del poder salvador que se deriva de la muerte de mi Señor? ¿Me siento verdaderamente unido al cuerpo del Señor? ¿Hay alguien a quien haya ofendido, o que me haya ofendido y, sería necesario ir a reconciliarme con él? ¿Estoy viviendo una vida santa y apartada del mal? ¿Creo verdaderamente en el mensaje profético de este sacramento? ¿Espero y estoy listo para la segunda venida de mi Señor?
La Santa Cena recuerda el pasado, donde Cristo fue humillado y crucificado. También anuncia el futuro, cuando la gloria y el poder serán del Salvador y de su iglesia. Al arrodillarnos ante la mesa del Señor estamos haciendo tal conmemoración y profetizando al mismo tiempo. Muy importante también es el hecho de que la Cena de Señor habla de comunión y unión del cuerpo del Señor, señal de que nos hemos amalgamado en un solo organismo viviente, que es la iglesia donde habita el Señor. Participando de la Santa Cena estamos conservando nuestros lazos cristianos y manteniendo vivo el amor que nos une.


LAVATORIO DE PIES
Juan 13:1-17
I. INTRODUCCION
El lavatorio de pies es un acto que practica la iglesia del Señor, no por tradición, sino porque así lo ordenó el Señor. Todo lo que nosotros practicamos debe tener una base Bíblica, todo lo que el Señor ordenó que se practicara debemos practicarlo, aunque según nuestro criterio humano no sea lógico. De igual manera no está en nosotros “espiritualizar” algún mandamiento del Señor por considerar humillante practicarlo o por creer que los inconversos se van a escandalizar. En el mismo acto de lavar el Señor los pies a los apóstoles, Pedro se escandalizó y el Señor le contestó,”“Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, mas lo entenderás después”.

II. NO ERA EL LAVATORIO DE PIES JUDAICO LO QUE EL SEÑOR PRACTICO CON SUS APOSTOLES
A. Ocasiones en el Antiguo Testamento donde se practicó el Lavatorio de Pies: Génesis 18:4, 19:2, 24:32, 43:24; 1 Samuel 25:41.
A veces se objeta a la práctica del lavatorio de pies cristiano diciendo que es un rito judaico y no debe practicarlo la iglesia. No era el lavatorio de pies judaico lo que practicó el Señor Jesús aquí con sus apóstoles, pues ellos ya conocían bien el acto judaico de lavar los pies. Sin embargo aquí Pedro le pregunta al Señor en el verso 6: “¿Tú me lavas los pies Señor?” Y el Señor le contestó en el verso 7: ”“Lo que hago, tú no entiendes ahora, mas lo entenderás después.” Y en el verso 12 el Señor les pregunta: ¿Sabéis lo que os he hecho? Esto indica que lo que el Señor practicó no era el lavatorio de pies judaico, pues ellos habían estado continuamente con el Señor.
B. El lavatorio de pies judaico se practicaba con los visitantes. Los apóstoles no eran visitantes, pues ellos habían estado continuamente con el Señor.
C. Los judíos lavaban los pies a los visitantes antes de darles de comer (lea Génesis 18:4 y 19:2), sin embargo, en esta ocasión ya habían cenado. Verso 2: “Y la cena acabada,” y el verso 4: “Levantóse de la cena.”
D. No era el lavatorio de pies judaico, pues era la costumbre que el de rango inferior lavara los pies al de rango superior, o si no eran los esclavos o siervos quienes lavaban los pies (lea 1 Samuel 25:41). Pero esta vez fue el Señor Jesucristo quien lavó los pies a sus discípulos, y Pedro no podía aceptar esto por considerarlo contra la costumbre.
E. No era el lavatorio de pies judaico, pues era costumbre que el amo de casa lavara los pies a los visitantes, mientras que los visitantes nunca lavaban los pies al amo de la casa. Pero cuando el Señor estableció el lavatorio de pies cristiano ordenó que se lavaran los pies los unos a otros (Juan 13:14).

III. EL LAVATORIO DE PIES UN ACTO SENCILLO – Versos 4 y 5
El Señor tomó una toalla, puso agua en un lebrillo y comenzó a lavar los pies de los discípulos. Aquí se observa que quien esta lavando los pies está activo, puesto que tiene que llenar un lebrillo con agua, poner los pies de la otra persona en el lebrillo que contiene agua y lavarle los pies con sus manos, utilizando el agua que está en el lebrillo, y luego tomar la toalla y limpiar (secar) los pies de la otra persona. El Señor, pues, nos dejó el ejemplo y nos dice en el verso 14: “Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también DEBEIS LAVAR LOS PIES LOS UNOS A LOS OTROS” Juan 13:14.

IV. EL LAVATORIO DE PIES NOS ENSEÑA LO SIGUIENTE

A. SERVIR ––Dice el verso 4 que el Señor–“se quitó la ropa y tomando una toalla ciñóse.” Esto indica la forma de siervo que el Señor estaba tomando en esos momentos. Siendo El, el Señor de señores y Rey de reyes, toma la actitud de un buen siervo para servir a sus hermanos, cumpliéndose en El mismo lo que dijo: “Porque el hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir” (Marcos 10:45). Sirvamos pues a todos nuestros hermanos, no fijándonos en el rango, condición económica o social.

B. HUMILDAD ––Alguien pudiera decir que fue un tanto humillante para el Señor tener que quitarse la túnica exterior para sentirse más agusto al lavar los pies de sus discípulos, tener que doblar la rodilla delante de ellos y tocar sus pies, los que sin duda no estaban limpios, ya que usaban sandalias y fácilmente se les ensuciaban con el polvo de la tierra. Sin embargo, el Señor lo hizo gustosamente. El dijo en una ocasión, “aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”( Mateo 11:29).

C. AYUDAR ––Hubo acción de parte del Señor en favor de sus hermanos los discípulos: Tomó una toalla, tomó un lebrillo, se hincó, les puso los pies en el lebrillo, les lavó los pies con las manos, les secó los pies. No es suficiente desear cosas buenas para nuestros hermanos. Debemos demostrarlo con hechos. Santiago 2:15-16: “Y si el hermano o la hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, (16) Y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y hartaos; pero no les diéreis las cosas que son necesarias para el cuerpo: ¿Que aprovechará?” Lea también 1 Timoteo 5:8.

D. OBEDIENCIA - ¡Cuán difícil es obedecer algo que no entendemos en su totalidad! Para unos es difícil obedecer aun cuando todo lo comprenden. Así se encontraba Pedro: “No me lavarás los pies jamás” (v. 8). Pedro quería entenderlo todo al instante, al momento, y si no era así, no obedecería. Para que Pedro recibiera la bendición de Dios fue necesario que obedeciera y permitiera al Señor que le lavara los pies antes de entenderlo.

V. EL LAVATORIO DE PIES DEBE PRACTICARSE POR LOS MIEMBROS DE LA IGLESIA DEL SEÑOR

A. Porque el Señor lo ordenó:
1. “Si no te lavare, no tendrás parte conmigo” verso 8.
2. “El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies” v.10.
3. “Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar vuestros pies los unos a los otros”. Verso 14.
4. “Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. Verso 15.
5. “Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis, si las hiciéreis”. V.17.

B. Porque se practicó en la iglesia primitiva:
No tenemos ningun ejemplo de presentación de niños en las epístolas, sin embargo, lo practicamos porque es algo bueno que trae bendición a la iglesia. Pero Pablo sí da mandamiento sobre la práctica del lavatorio de pies:
1 Timoteo 5:10: “Que tenga testimonio en buenas obras; si crió hijos; si ha ejercitado la hospitalidad; SI HA LAVADO LOS PIES DE LOS SANTOS, si ha socorrido a los afligidos; si ha seguido toda buena obra.”
Algunas objeciones que se presentan a estos versos son las siguentes:
1. Que Pablo está estableciendo reglamentos solamente para viudas. Es cierto, pero hay ciertas cosas que todos tenemos que hacer en el cuerpo de Cristo sin importar sexo ni el ministerio que estemos desempeñando. El lavatorio de pies era una de estas cosas, pues cuando el Señor mandó que se hiciera no dijo que solamente las viudas lo practicaran, ya que eran solamente los hombres los que estaban presentes. No obstante, aquí Pablo ordena que las viudas también lo practiquen. Lo presenta como algo que siempre se había practicado ––“SI HA LAVADO los pies de los santos.” Todos debemos ejecer la hospitalidad, socorrer a los afligidos, seguir buenas obras, ¿o solamente las viudas? El Espíritu Santo pudo haber escogido otro grupo de la iglesia para reafirmar esta enseñanza, pero tuvo a bien escoger a nuestras hermanas viudas.
2. Que está refiriéndose a la costumbre judiaca de lavar los pies a los visitantes o huéspedes. No es así, porque antes de mencionar el lavatorio de pies menciona “Sí ha ejercitado la hospitalidad.” Si era la costumbre judaica a la cual se refería Pablo, allí iría incluído automáticamente el acto de lavar los pies puesto que, según el orden judaico, en el acto de la hospitalidad (hospedaje) ya se incluye al lavado de los pies. De otra manera no sería necesario que Pablo, después de mencionar la hospitalidad, mencione “que ha lavado los pies de los santos.”
3. No se refiere aquí a la costumbre judaica pues ésta permitía lavar los pies a todos, fueran peregrinos o visitantes. Sin embargo, Pablo usa aquí una frase o palabra que es sólo peculiar en la iglesia: “Si ha lavado los pies a los SANTOS.” Lea Romanos 1:6-7; 1 Corintios 1:2, 1:1; Efesios 1:1; Filipenses 1:1; Colosenses 1:2. Pablo entonces se dirige a un grupo en particular a quien las viudas deben lavar los pies – los santos – es decir, a los miembros, hermanos de la iglesia.

2 comentarios:

  1. Paz De Cristo, a dodos los que recibieron la centa cena, y el labatorio de pies, los felicito, porque han hecho algo muy importante para la vida en Cristo Jesús.
    Que Dios Le Bendiga.
    Mario Roberto Cú Xi

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  2. paz en cristo me encanto, Dios los llena de bendiciones siempre Amen

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